| Las fantasias sexuales
o "daydreams", son un componente importante de nuestra
vida cognitiva. Hay muchos tipos de fantasías, y las sexuales
son simplemente una parte de este maravilloso mundo interno que
nos caracteriza como seres humanos. Fantasear sexualmente nos brinda
la oportunidad de recrear a nivel mental y físico esas situaciones
que hemos vivido en nuestra historia sexual, y por otro lado, imaginar
contextos en los que nos gustaría desarrollar actividades
sexuales y/o personas con las que queremos realizar dichas actividades.
La vida fantasiosa de las personas tiene su etiología a muy
temprana edad. Ubiquémonos en el nacimiento del bebé,
cuando la madre pasa todo el tiempo con el/la niño/a. Este
pequeño ser que está comenzando a experimentar una
dimensión nueva después de pasar nueve meses en el
ambiente intrauterino, vive de manera intensa la simbiosis que se
da con su madre, a la cual le atribuye un significado de "fusión
única" que le da sentido de seguridad, en otras palabras,
nada más existe en el mundo excepto mamá.
Cuando comienza la evolución mental del bebé y sus
sentidos se van desarrollando, experimenta de manera muy marcada
la separación cada vez más frecuente de lo que es
"su todo" en cuestión de "seguridad",
"afectividad" y "alimentación". Es en
este preciso instante donde la esfera psíquica del niño
comienza a formar lo que se conoce en psicología profunda
como "fantasma", que es un recurso psicológico
que a nivel mental sustituye la falta de mamá y le brinda
al niño la seguridad necesaria para seguir sobreviviendo
hasta que la presencia real de la madre vuelva a estar. Este "fantasma"
es precisamente una fantasía que la mente comienza a crear
para dar "sensaciones" psicológicas y "fisiológicas"
de seguridad. Y a partir de este momento, comienza todo un camino
de imaginación y fantasías que le dan al ser humano
la oportunidad de sobrevivir cuando no está en presencia
de los objetos que satisfacen sus necesidades.
Cuanto más difícil sea para una persona hacer contacto
directo con los objetos de sus necesidades psíquicas y físicas,
mucho más intenso será el mundo fantasioso. Es por
esto que las fantasías sexuales juegan un papel tan importante
en la esfera sexual del ser humano, ya que la existencia de mitos
y tabúes no permiten que se viva realmente todas las apetencias
eróticas que pueden surgir de la mente.
Una necesidad cerebral-hormonal como la de satisfacer nuestras pulsiones
e impulsos sexuales, que se ve trastornada muchas veces por censuras
sociales y generacionales, definitivamente tiene que tener una válvula
de escape, y es precisamente este el papel más importante
de las fantasías. Por esto, es un recurso que nunca falta
en el momento que una mujer o un hombre se masturban, satisfaciendo
de esta manera la exigencia corporal y poder seguir viviendo una
vida ajustada a los cánones de la civilización.
|