| Desde la primera
infancia es importante que los padres presten especial atención
a la nutrición, el alimentarse bien no sólo significa
ingerir comidas ricas en nutrientes sino también inculcar
buenos hábitos alimenticios, como comer a sus horas, determinar
que hay un lugar para comer, buena postura, uso de cubiertos y masticar
bien (el masticar es el inicio del proceso de la digestión).
Se recomienda iniciar a los bebés a comer a partir de los
seis meses, en este momento la leche materna y la leche maternizada
(fórmula) ya no aportan los suficientes nutrientes que el
niño necesita para crecer (hasta los dos años se crece
el 45% de la talla de la adultez) y desarrollarse, por lo que debe
ser complementada con alimentos sólidos que aportan mas variedad
de nutrientes, se debe ir incorporando poco a poco alimentos de
todos los grupos alimenticios para prevenir la aparición
de alergias y también, porque todo lo nuevo tiende a generar
resistencia por parte del bebé. A partir del año de
edad, la alimentación debe ser la misma que del resto de
la familia, y los niños deben ingerir alimentos 5 veces al
día: desayuno, merienda, almuerzo, merienda y cena.
Tratar que las meriendas estén comprendidas por frutas, yogurt,
jugos, quesos, cereales, etc, evitar las golosinas que pueden ser
causar enfermedades en la adultez como la obesidad, diabetes, hipertensión
arterial.
Cuando los nutrientes ingeridos por un niño son escasos,
el organismo da prioridad de uso de los nutrientes a la supervivencia
protegiéndolos de las enfermedades de la infancia, luego
al crecimiento (crecimiento físico y desarrollo motor); y
finalmente, al desarrollo conductual y cognitivo que incluyen su
capacidad de aprender, habilidades sociales, atención, aprendizaje,
adaptación, etc.
Una alimentación balanceada debe incluir la ingesta de porciones
de los cinco grupos alimenticios, el sexto grupo alimenticio es
el de grasas, aceites y dulces que deben ser consumidos moderadamente.
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