Los ácidos
grasos omega-3, junto con los omega-6 se encuentran dentro de los
denominados como grasas esenciales para el cuerpo humano. Es decir,
se necesita de su incorporación con los alimentos para un
normal desarrollo del organismo.
Las grasas esenciales contribuyen en los niños a controlar
el síndrome de atención dispersa, logrando mayor concentración,
contribuyendo a cumplir una actividad sistemática, a aceptar
las reglas de disciplina y a mantener un adecuado rendimiento académico,
ya que son imprescindibles para el normal funcionamiento de la parte
del cerebro que coordina las funciones de memoria y razonamiento.
Este síndrome es muy común en los niños, que
llega a afectar a un 50%, pudiendo persistir en la adolescencia
y en plena edad adulta.
Otro beneficio del omega-3 se encuentra relacionado con el sistema
inmune. Se ha demostrado que tiene una función reguladora
de la síntesis de sustancias que causan trastornos como fiebre,
dolor, hinchazón e irritación.
El omega-3 es importante para la visión, porque permite al
cerebro captar más rápidamente las imágenes
que el sujeto está observando.
¿Dónde encontramos ácidos grasos omega-3?
El omega-3 se encuentra en aceite de soja, en frutas secas (nueces,
almendras, avellanas) y en peces de aguas profundas, en cantidad
decreciente en caballa, arenque, salmón, sardina, atún
y anchoa. Los productos enlatados también los contienen.
Los peces como bonito, dorado, surubí, merluza, lenguado,
pejerrey, corvina, trucha, también cuentan con omega-3, pero
en una cantidad considerablemente menor.
Es muy importante incorporar estos alimentos 2 veces por semana,
principalmente en los niños, enseñándoles los
beneficios que ellos poseen, para lograr mayor aceptación.
El omega-6 se encuentra en cereales integrales, frutas secas, semillas
de girasol, maní, legumbres, pollo, cerdo, aceites de maíz,
girasol, uva y cártamo, mayonesa y margarinas.
Podemos prevenir muchas enfermedades con una alimentación
variada y equilibrada. Y además es de vital importancia incorporar
todos los nutrientes, principalmente en los niños, ya que
los necesitan por estar en pleno crecimiento y desarrollo. |