¿Es
en realidad la educación es la mejor herencia que podemos
dejarle a nuestros hijos? ¿Qué tenemos que hacer para
que sea un legado valioso y no solo una ficción?
Millones de padres se enfrentan a la gran responsabilidad que supone
elegir el colegio de sus hijos. La elección no es fácil
y hay que tener en cuenta muchos factores para el bienestar de los
niños en la que será durante muchos años su
segunda casa.
Para tomar la decisión acertada es imprescindible conocer
previamente las características, ventajas e inconvenientes
de cada colegio.
La presión comienza con un par de preguntas: ¿A
qué colegio llevo a mi hijo? ¿Será lo suficientemente
bueno? O ¿Mi hijo podrá cumplir con las exigencias
y expectativas de este colegio?
Hay que tener en cuenta los criterios que determinarán la
selección. Entre los más comunes están la calidad
y prestigio –los profesores juegan un papel fundamental–,
la ubicación, el nivel académico –esto repercutirá
en la futura carrera del niño–, la enseñanza
de asignaturas clave hoy en día –idiomas e informática–,
las actividades deportivas y sobre todo los valores humanos y religiosos.
Para poder hacer una mejor selección los padres deben sentarse
y pensar que es lo que realmente buscan de la educación de
sus hijos. Ojo, hay que ser realistas pero teniendo en cuenta que
las oportunidades que se les dan a través de la educación
de hoy día son mayores en gran porcentaje a la que tuvimos
nosotros cuando estudiamos. Por ejemplo si están pensando
inscribirlo en un colegio de currículo americano asegúrese
de conocer bien el programa académico, entender si realmente
puede costearlo según el presupuesto familiar- no solo el
primer año que ingresara a su hijo sino los demás
años por venir que siempre reflejaran un aumento desde un
10 a un 35% en la matricula- Si su hijo tiene necesidades especiales
puede este colegio suplir esas necesidades? Y por ultimo, saber
si su hijo tiene la capacidad de adaptarse a este sistema escolar
cumpliendo con las exigencias programáticas a sus capacidades,
intereses y del numero de alumnos por salón de clases y no
menos importante hay que saber si este sistema escolar es adecuado
para su realidad psicológica y cultural.
Visitas
Lo fundamental para valorar estos criterios es visitar las escuelas.
Los padres tienen que sacar tiempo para ello, y “cuanto antes
lo hagan, mejor”. De esa forma pueden saber cómo son
las aulas, los profesores, las instalaciones y si tienen actividades
complementarias o extraescolares. Aunque el padre y la madre trabajen,
si no conocen personalmente el colegio puede ser conveniente que,
incluso, pidan entrar en el aula para ver cómo actúan
los niños, ir al comedor para ver cómo se comportan
e ir al patio para ver si están bien vigilados. Esto les
dará una idea de cómo serán educados sus hijos
y qué valores se les inculcarán.
Una manera de averiguar si el nivel académico del centro
es alto es ver qué porcentaje de aprobados se da cada año
y si los alumnos participan de forums estudiantiles o competencias
educativas a nivel nacional y/o internacional y cuales han sido
los resultados de los mismos.
Junto al nivel académico hay que analizar las actividades
complementarias. Éstas tienen como principal finalidad ampliar
la formación cultural de los alumnos y ofrecerles diversas
alternativas de recreacion.
Arma de dos filos
Pero no se debe abusar de estas actividades complementarias. Algo
que tienen claro los expertos es que el colegio tiene que ser un
centro de formación para los niños y no un lugar para
mantenerlos ocupados hasta que los padres que trabajan les recojan.
Casi todos los colegios ofrecen actividades extraescolares –desde
música, danza, idiomas, informática, teatro, hasta
técnicas de estudios y deportes– pero no conviene saturar
a los niños, porque desciende su rendimiento académico.
“A veces, los padres se pasan. Apuntan a los hijos a muchas
cosas, no para que aprendan, sino para mantenerlos más tiempo
fuera de casa. Los padres trabajan, así que es muy conveniente
que el niño se quede en el colegio hasta que la madre o el
padre llegue a casa”, comenta Martha Gruber, psicologa y madre.
“Es necesario que el niño se desconecte del colegio
durante unas horas, así que si acude a clases complementarias
es preciso que éstas no sean estresantes”.
Filosofia, Mision y Reglamentos del Colegio
Antes de visitar el colegio los padres deben hacer una cita con
la orientadora o la encargada de los alumnos de nuevo ingreso. De
esta manera cuando visiten el colegio estaran seguros de que se
les atendera por cita previa. En dicha cita deben discutir la Mision
y Filosofia del colegio. Asi tendran la oportunidad de discutir
que es lo que el colegio persigue como institucion, cuales son sus
creencias y directrices. Luego deben discutir los Reglamentos del
colegio para saber cuales son los codigos de conductas, las expectativas
hacia el estudiante, los procedimientos en caso de emergencia, etc.
Los padres deben pedir una copia del manual escolar que contenga
toda esta informacion para que ya en casa los padres lo estudien
y decidan si estan de acuerdo con el manual pues de inscribirlo
tienen que acatarse a los Reglamentos de la institucion.
Valores Humanos y Religiosos
Lo mas recomendable es que los padres inscriban a sus hijos en un
colegio que persiga los mismos valores humanos que ellos inculcan
en la casa y la misma educacion religiosa que se practique en el
seno familiar. Esto es importantisimo ya que el colegio es el complemento
de la educacion que los padres promueven y como les habia dicho
“sera la segunda casa de los niños por mas de 10 años”
Buscar pronto
Pero, sin duda, los mayores dolores de cabeza para los padres son
decidir cuándo empezar a buscar colegio, a qué edad
enviarlo y conseguir cupo. Las ofertas de cupos en los centros de
mayor prestigio en muchos casos es menor que la demanda por lo tanto
los padres deben reservar cupo uno o dos años antes de pensar
en ingresar al nino al colegio.
Si los padres tienen las ideas claras, no tienen motivo para esperar
a inscribir a su hijo en un centro, y si no lo tienen claro, cuanto
antes comiencen a visitar colegios y a pedir información,
más pronto saldrán de dudas y se asegurarán
la reserva del cupo.
En cuanto a la edad para escolarizar a un niño, algunos padres
se sienten culpables por “abandonar” a sus bebés
en las guarderías, sobre todo al recordar que ellos no pisaron
un colegio hasta los seis años. Enviar a un niño a
la guardería es bueno, aunque parezca que es muy pequeño.
Es una manera de que se socialice, se relacione con otros niños
y aprenda.
Asociaciones de padres
Una forma de involucrarse más en la educación del
niño es participar en las asociaciones de padres, aunque
requiera la asistencia a reuniones periódicas. Si en el colegio
elegido se resisten a mantener informados a los padres sobre el
progreso de los niños, a través de las asociaciones
o individualmente, en principio se debería de desconfiar
de dicho colegio. Sin cuestionar la profesionalidad de los profesores,
es conveniente la participación de los padres, ya que son
los responsables de su educación.
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