Es un dolor intenso
de instauración súbita que se localiza en la región
lumbar del lado afectado, y que se puede irradiar al abdomen, la
ingle y testículo o vulva. Son el resultado de la precipitación
de alguna de las diversas sustancias que son eliminadas por el riñón
en la orina. Tales sustancias precipitan primero como arenillas
para luego acabar formando piedras.
La incidencia máxima de esta enfermedad tiene lugar entre
la tercera y quinta décadas de la vida, y afecta con más
frecuencia a los varones, aunque en los niños la incidencia
es similar en ambos sexos.
Síntomas
Los cálculos del aparato urinario se manifiestan de diversas
formas dependiendo de su origen, tamaño y localización,
siendo lo más frecuente el dolor cólico que se produce
cuando el cálculo ocasiona una obstrucción al paso
de orina en cualquier porción del uréter. Esto provoca
hiperpresión y distensión de la vía urinaria,
y con ello, un dolor intenso, el cual puede ir acompañado
de:
Sudoración
Palidez
Náuseas
Vómitos
Si está próximo a la vejiga, el paciente puede presentar
un deseo continuo de orinar, así como un intenso escozor.
Otros problemas que puede causar son la emisión de orina
teñida de sangre (hematuria) e infección de la orina.
¿Qué se debe hacer con un cólico nefrítico?
Si tiene un cólico de riñón debido a cálculos,
tendrá que ir al médico (muchas veces con carácter
de urgencia, dada la intensidad del dolor) para que, inicialmente,
le trate el dolor, que en muchas ocasiones requiere medicación
intravenosa o intramuscular, que se aplicará en un ambulatorio
u hospital. Si el cálculo mide menos de medio centímetro,
generalmente se podrá expulsar sin dificultad, aunque el
proceso puede llevar varios días. Cuando la piedra logra
abandonar el uréter y acceder a la vejiga, se produce el
cese del dolor y ésta será eliminada en la orina.
Diagnóstico
Generalmente se realizarán, de forma inicial, unos análisis
de sangre y orina, sobre todo para evaluar la función renal
y descartar la presencia de infección urinaria. Asimismo,
le será practicada una radiografía simple (sin contraste)
para valorar el tamaño y la posición del cálculo
(a excepción de los casos en que la piedra sea de ácido
úrico únicamente; los cálculos de ácido
úrico no son visibles en la radiografía).
La ecografía nos da información de la posición
de la litiasis en muchos casos y, sobre todo, del grado de obstrucción
que tenga el riñón afectado. En el caso de requerir
tratamiento, será recomendable obtener una radiografía
de contraste para valorar más detalladamente la posición
y tamaño de la litiasis, así como su repercusión
funcional. En algunos centros se realiza un escáner en estos
casos, que si bien añade rapidez al proceso, no aporta ninguna
información añadida a la de las pruebas anteriores.
Es recomendable visitar a su urólogo, que se encargará
de:
Comprobar la expulsión del cálculo.
Estudiar la composición del cálculo, identificar algún
trastorno metabólico que pueda ser causa de la litiasis e
instaurar tratamientos que intenten prevenir la formación
de uno nuevo.
En el caso de que no se haya expulsado o tenga un tamaño
que impida su expulsión, es necesario realizar procedimientos
que lo permitan, para lo cual hay que solicitar las pruebas oportunas
que permitan valorar la situación de la litiasis, así
como la estructura y funcionalismo del tracto urinario. |