“El
proceso de incorporación de alimentos es un proceso complejo
y requiere principalmente de tiempo y de aceptación de los
padres en cuanto a su importancia para el normal crecimiento y desarrollo
del niño”.
En los últimos años surge el concepto de "alimentación
complementaria oportuna", que es aquella que complementa a
la lactancia materna sin desplazarla.
Es por esto, que el momento ideal para introducir la alimentación
complementaria es a partir del sexto mes de vida, cuando la leche
materna es insuficiente para cubrir las necesidades de energía
y de diversas vitaminas y micro nutrientes como el zinc y el hierro
que el niño necesita.
Teniendo en cuenta, además, que a partir de dicho mes es
cuando los aparatos digestivo y renal y el sistema nervioso han
alcanzado el desarrollo suficiente para permitir la correcta digestión
y para prevenir el desarrollo de reacciones adversas.
Además de los aspectos nutricionales, en la elección
de los alimentos es importante tener en cuenta la seguridad tanto
en la preparación como en la conservación adecuada
de los mismos.
En la práctica
A partir del sexto mes de vida el niño ha adquirido ciertas
habilidades para alimentarse, como son:
- Aparecen movimientos masticatorios.
- Desaparece el reflejo de profusión de la lengua siendo
capaz de llevar los alimentos hacia la parte posterior de la boca
y coordinar los movimientos de deglución.
- Puede sostener el tronco y demuestra sus sensaciones de hambre
y de saciedad.
El rechazo a los alimentos es habitual hasta que el niño
sea capaz de reconocer los distintos sabores y texturas de los nuevos
alimentos que se incorporan. Esto se logra incorporando un alimento
por vez, con lo cual se facilitará su reconocimiento.
El sabor, además de la textura y el olor, es un factor importante
en la aceptación ya que la preferencia por lo dulce es una
condición innata, a diferencia de la preferencia por lo salado
que requiere de aprendizaje.
En un primer momento debe considerarse, de alguna manera, como un
juego para el niño, en un ambiente afectivo, favoreciendo
la independencia, con control de la situación, sin que esto
signifique rigidez, de forma tal que resulte un momento de intercambio
gratificante para ambos.
Disfrute de estos momentos emocionantes de alimentar al menor. Pero,
no olvide conversar con su pediatra, antes de suministrarle alimentación
complementaria. |