| José
Agustín Ramírez (Ens. Julieta)
Desde su descubrimiento en 1960 por el ginecólogo alemán
Ernest Gräfenberg, la existencia del "Punto G" ha
sido tan denostada por unos como defendida por otros. Quienes defienden
su existencia afirman que se encuentra situado en la cara anterior
de la vagina, a medio camino entre el hueso del pubis y el cuello
uterino, a unos tres centímetros de la entrada.
El famoso "punto G" es una pequeña zona en la que
se reúnen terminaciones nerviosas, glándulas y vasos
sanguíneos. El hecho de que sea difícil de encontrar
es porque sólo puede detectarse cuando hay excitación
a través de estimulación vaginal. Si esto ocurre,
el "punto G" se convierte en una pequeña masa con
bordes irregulares y en relieve sobre la pared vaginal frontal.
Al ser estimuladas, las numerosas terminaciones nerviosas producen
intensas sensaciones a la mujer.
La estimulación del "Punto G" mediante la introducción
del pene resulta difícil si no se ayuda con la estimulación
manual, especialmente en aquellas mujeres que tengan la vagina distendida
debido a la maternidad.
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